«En primer lugar, pues, no hay que creer que haya otro objetivo final en el conocimiento de los fenómenos celestes, ya se consideren en conexión con otros o con independencia, sino la serenidad del ánimo y la sólida certidumbre, como en lo demás». (EPICURO, «Carta a Pítocles». Trad. C. García Gual. En C. GARCÍA GUAL, Epicuro, Alianza Editorial, Madrid, 1983, p. 129).