«Le cuesta trabajo reconocer ante sí mismo que el insecto o el pájaro perciben otro mundo completamente diferente al del hombre y que la cuestión de cuál de las dos percepciones del mundo es correcta carece totalmente de sentido, ya que para decidir sobre ello tendríamos que medir con la medida de la percepción correcta, es decir: con una medida de la que no se dispone. Pero, por lo demás, la “percepción correcta” —es decir: la expresión adecuada de un objeto en un sujeto— me parece un absurdo lleno de contradicciones, puesto que entre dos esferas absolutamente distintas, como lo son el sujeto y el objeto, no hay ninguna causalidad, ninguna exactitud, ninguna expresión, sino, a lo sumo, una conducta estética, quiero decir: un extrapolar abusivo, un traducir balbuciente a un lenguaje completamente extraño, para lo que, en todo caso se necesita una esfera intermedia y una fuerza mediadora, libres ambas para poetizar e inventar».
(F. NIETZSCHE, Sobre verdad y mentira en sentido extramoral. Trad. L. M. Valdés. Cuadernos Teorema, Valencia, 1980, pp. 13 -14).