La distinción entre el conocimiento a priori y el conocimiento empírico

«En lo que sigue entenderemos, pues, por conocimiento a priori el que es absolutamente independiente de la experiencia, no el que es independiente de esta o aquella experiencia. A él se opone el conocimiento empírico, el que sólo es posible a posteriori, es decir, mediante la experiencia. Entre los conocimientos a priori reciben el nombre de puros aquellos a los que no se ha añadido nada empírico. Por ejemplo, la proposición “Todo cambio tiene una causa” es a priori, pero no pura, ya que el cambio es un concepto que sólo puede extraerse de la experiencia».
(I. KANT, Crítica de la razón pura, Introducción, B2 – B3. Trad. Pedro Ribas. Alfaguara, Madrid, 1978, p. 43).