«No se debe confundir la universalidad ilimitada de las leyes de la naturaleza con la universalidad esencial. La proposición “todos los cuerpos son pesados” no pone, sin duda, cosa alguna determinada como existente dentro del todo de la naturaleza. A pesar de ello, no tiene la universalidad incondicionada de las proposiciones eidéticamente universales, en cuanto que, de conformidad con su sentido de ley natural, siempre lleva consigo un poner una existencia, a saber, la de la naturaleza misma, la de la realidad espacial-temporal: todos los cuerpos —de la naturaleza, todos los cuerpos “reales”— son pesados. En cambio, tiene la proposición “todas las cosas materiales son extensas” validez eidética y puede tomarse por puramente eidética, con tal que se elimine la tesis de existencia práctica del lado del sujeto. La proposición enuncia lo que se funda puramente en la esencia de una cosa material y en la esencia de la extensión, y lo que podemos traer a evidencia intelectual como validez universal “incondicionada”. Esto sucede porque hacemos que se nos dé originariamente la esencia de la cosa material (quizás sobre la base de una libre ficción e una cosa semejante), para dar luego, en el seno de esta conciencia en que se nos da la esencia, los pasos mentales que requiere la “evidencia intelectual” —el darse originariamente la relación esencial sentada expresamente por la proposición. El corresponder a semejantes verdades algo real en el espacio no es un mero factum, sino, en cuanto caso especial de leyes esenciales, una necesidad esencial. Hecho es sólo lo real mismo a que se hace la aplicación».
(E. HUSSERL, Ideas relativas a una fenomenología pura y una filosofía fenomenológica, I, I, § 6. Trad. J. Gaos. F.C.E., Madrid, 1985, p. 27).
(E. HUSSERL, Ideas relativas a una fenomenología pura y una filosofía fenomenológica, I, I, § 6. Trad. J. Gaos. F.C.E., Madrid, 1985, p. 27).