«Debemos, pues, considerar el estado presente del universo como el efecto de su estado anterior y como la causa del siguiente. Una inteligencia que, en un instante dado, conociera todas las fuerzas de que se halla animada la naturaleza y la situación respectiva de los seres que la componen, si, por otra parte, fuese lo suficientemente vasta como para someter estos datos al Análisis, abarcaría en la misma fórmula los movimientos de los cuerpos más grandes del universo y los del átomo más pequeño: nada sería incierto para ella y, tanto el porvenir como el pasado, se hallarían presentes a sus ojos».
(PIERRE-SIMON DE LAPLACE, Ensayo sobre las Probabilidades).