La filosofía muestra que las proposiciones metafísicas carecen de significado y sus elucidaciones son ellas mismas sinsentidos

«6. 53. El método correcto en filosofía consistiría propiamente en esto: no decir nada más que lo que se pueda decir, esto es: proposiciones de la ciencia natural —algo, por tanto, que no tiene nada que ver con la filosofía—; y entonces, siempre que alguien quisiese decir algo metafísico, demostrarle que no había dado significado alguno a ciertos signos de sus proposiciones. Este método no sería satisfactorio para la otra persona —no tendría la sensación de que le estábamos enseñando filosofía— pero tal método sería el único estrictamente correcto.

6. 54. Mis proposiciones son elucidaciones de este modo: quien me entiende las reconoce al final como sinsentidos, cuando mediante ellas —a hombros de ellas— ha logrado auparse por encima de ellas. (Tiene, por así decirlo, que tirar la escalera una vez que se ha encaramado en ella). Tiene que superar esas proposiciones, entonces verá el mundo correctamente.

7. De lo que no se puede hablar, hay que callar la boca».
(L. WITTGENSTEIN, Tractatus logico-philosophicus. Trad. L. M. Valdés. Tecnos, Madrid, 2002, pp. 275-277).