La filosofía como ciencia estricta

«Desde sus primeros comienzos, la filosofía pretendió ser una ciencia estricta, más aún, la ciencia que satisficiera las necesidades teóricas más profundas e hiciera posible, desde el punto de vista ético-religioso, una vida regida de normas puramente racionales».
(E. HUSSERL, La filosofía como ciencia estricta. Trad. E. Tabernig. Nova, Buenos Aires, 1962, p 43).