El yo es una sustancia pensante distinta e independiente del cuerpo

«Puesto que sé de cierto que existo y, sin embargo, no advierto que a mi naturaleza le convenga necesariamente otra cosa, sino que yo soy algo que piensa, concibo muy bien que mi esencia consiste sólo en ser algo que piensa, o en ser una sustancia cuya esencia o naturaleza toda es sólo pensar. Y aun cuando acaso, o más bien, ciertamente, como luego diré, tengo yo un cuerpo al que estoy estrechamente unido, sin embargo, puesto que, por una parte, tengo una idea clara y distinta de mí mismo, según la cual soy sólo algo que piensa y no extenso, y, por otra parte, tengo una idea distinta del cuerpo, según la cual éste es una cosa extensa, que no piensa, resulta cierto que yo, es decir, mi alma, por la cual soy lo que soy, es entera y verdaderamente distinta del cuerpo, pudiendo ser y existir sin el cuerpo».
(R. DESCARTES, Meditaciones metafísicas, VI. Trad. M. García Morente, Espasa-Calpe, Madrid).