Es un contrasentido hablar de verdad para un individuo o una especie, pues una misma proposición no puede ser verdadera y falsa a la vez

«1. El relativismo específico hace esta afirmación: para cada especie de seres capaces de juzgar es verdadero lo que, según su constitución o según las leyes de su pensamiento, deba tenerse por verdadero. Esta teoría es un contrasentido. Pues su sentido implica que un mismo contenido de un juicio (una misma proposición) puede ser verdadero para un sujeto de la especie homo y falso para un sujeto de otra especie distinta. Pero un mismo contenido de juicio no puede ser ambas cosas, verdadero y falso. Si el relativismo emplea estas palabras con el sentido que les es propio, su tesis dice lo contrario de su propio sentido.

Podría decirse que el tenor literal del principio del aducido principio de contradicción, con que hemos formulado el sentido de las palabras verdadero y falso, es incompleto y que en él se alude a lo humanamente verdadero y lo humanamente falso. Pero esta salida es evidente mente nula. El subjetivismo vulgar podría decir, de un modo análogo, que los términos verdadero y falso son inexactos, que lo significado es “lo verdadero y lo falso para el sujeto individual”. Y naturalmente le responderíamos: Una ley evidentemente válida no puede mentar lo que es un patente contrasentido; y un contrasentido es, en efecto, hablar de una verdad para éste o aquél. Contrasentido es la posibilidad que queda abierta de que el mismo contenido de un juicio (o como decimos con equívoco peligroso: el mismo juicio) sea ambas cosas, verdadero y falso, según quien juzga. De un modo análogo dirá, pues, nuestra respuesta al relativismo específico: una “verdad para esta o aquella especie”, por ejemplo, para la humana, es, dada la forma en que se entiende la expresión, un contrasentido. Ciertamente, cabe usarla también en un buen sentido; pero entonces se refiere a algo totalmente distinto: al círculo de verdades que son asequibles o cognoscibles para el hombre en cuanto tal. Lo que es verdadero es absolutamente verdadero, es verdadero “en sí”. La verdad es una e idéntica, sean hombres u otros seres no humanos, ángeles o dioses, los que la aprehendan por el juicio. Esta verdad, la verdad en el sentido de una unidad ideal frente a la multitud real de las razas, los individuos y las vivencias, es la verdad de la que hablan las leyes lógicas y de las que hablamos todos nosotros, cuando no hemos sido extraviados por el relativismo».
(E. HUSSERL, Investigaciones lógicas, Prolegómenos, 7, § 36. Trad. M. García Morente y J. Gaos. Alianza Editorial, Madrid, 1985, pp. 113-114).