La refutación del escepticismo no puede convencer al escéptico

«Contra los escépticos se esgrime un argumento aplastante: “Quien afirma que la verdad no existe, pretende que eso sea verdad, incurriendo en palmaria contradicción”. Sin embargo, este argumento irrefutable no ha convencido, seguramente, a ningún escéptico. Porque la gracia del escéptico consiste en que los argumentos no le convencen. Tampoco pretende él convencer a nadie».
(A. MACHADO, Juan de Mairena. Sentencias, donaires y recuerdos de un profesor apócrifo, I. En Prosas completas. Espasa-Calpe, Madrid, 1989, p. 1913).