«No se puede decir, por tanto, que toda representación es verdadera, por la posibilidad de retorcer el argumento, tal como enseñaban Demócrito y Platón, al refutar a Protágoras. Puesto que si toda representación es verdadera, también será verdadera la proposición de que no toda representación es verdadera, en cuanto subyace a ella una representación. Y, en consecuencia, la proposición de que toda representación es verdadera resultará ser falsa».
(SEXTO EMPÍRICO, Contra matemáticos, VII, 389. En Sofistas. Testimonios y fragmentos, Prot. A 15. Trad. A. Melero. Gredos, Madrid, 1996, p. 101).