«Tampoco es posible tener conocimiento científico a través de la sensación. En efecto, aunque la sea algo de tal clase y no de esta cosa concreta, sin embargo, es necesario sentir una cosa determinada en algún lugar y en tal o cual momento. En cambio, lo universal y lo que se dan en todos es imposible sentirlo; en efecto, no es esto ni ahora: pues, si no, no sería universal; en efecto, llamamos universal a lo que es siempre y en todas partes. Así pues, como las demostraciones son universales, y esas cosas no es posible sentirlas, es evidente que tampoco es posible tener conocimiento científico a través de la sensación, sino que está claro que, si fuera posible percibir que el triángulo tiene los ángulos equivalentes a dos rectos, buscaríamos la demostración y no tendríamos, como algunos dicen, conocimiento científico de ello: pues necesariamente se siente lo singular, mientras que la ciencia es conocer lo universal».
(ARISTÓTELES, Analíticos segundos, I, 31, 26-39. Trad. M. Candel. En Tratados de lógica (Órganon), II. Gredos, Madrid, 1988, p. 385).