«Contra el positivismo que se queda en el fenómeno, “sólo hay hechos”, yo diría no, precisamente no hay hechos, sólo interpretaciones. No podemos constatar ningún factum “en sí”; quizás sea un absurdo querer algo así. “Todo es subjetivo”, decís vosotros: pero ya eso es interpretación, el “sujeto” no es algo dado sino algo inventado y añadido, algo puesto por detrás. ¿Es en última instancia necesario poner aún al intérprete detrás de la interpretación? Ya eso es invención, hipótesis.
En la medida en que la palabra “conocimiento” tiene sentido, el mundo es cognoscible; pero éste es interpretable de otro modo, no tiene un sentido detrás de sí, sino innumerables sentidos, “perspectivismo”.
Son nuestras necesidades las que interpretan el mundo: nuestros impulsos y sus pros y sus contras. Cada impulso es una especie de ansia de dominio, cada uno tiene su perspectiva, que quisiera imponer como norma a todos los demás impulsos».
(F, NIETZSCHE, Fragmentos póstumos, (1885-1889), vol IV, 7 [60]. Ed. D. Sánchez Meca. Trad. J. L. Vermal y J. B. Llinares. Tecnos, Madrid, 2006, p. 222).