Demostración de la tesis de que conocer es recordar a partir del resultado del ejercicio de la mayéutica socrática

«SÓC.— ¿Qué te parece, Menón? ¿Ha contestado él con alguna opinión que no le sea propia?
MEN.— No, con las suyas.
SÓC.— Y, sin embargo, como dijimos hace poco, antes no sabía.
MEN.— Es verdad.
SÓC.— Estas opiniones, entonces, estaban en él, ¿o no?
MEN.— Sí.
SÓC.— El que no sabe, por lo tanto, acerca de las cosas que no sabe, ¿tiene opiniones verdaderas sobre eso que efectivamente no sabe?
MEN.— Parece.
SÓC.— Y estas opiniones que acaban de despertarse ahora en él son como un sueño. Si uno lo siguiera interrogando muchas veces sobre esas mismas cosas, y de manera diferentes, ten la seguridad de que las acabaría conociendo con exactitud no menos que cualquier otro.
MEN.— Posiblemente.
SÓC.— Entonces, ¿llegará a conocer sin que nadie le enseñe, sino sólo preguntándole, recuperando él mismo de sí mismo el conocimiento?
MEN.— Sí.
SÓC.— ¿Y este recuperar uno el conocimiento de sí mismo no es recordar?
MEN.— Por supuesto».
(PLATÓN, Menón, 85b - 85d. Trad. F. J. Olivieri. Gredos, Madrid, 1983, p. 311).