Los científicos individuales aceptan un nuevo paradigma por toda clase de razones, algunas de las cuales no pertenecen al campo aparente de la ciencia

«Los científicos individuales aceptan un nuevo paradigma por toda clase de razones y, habitualmente, por varias razones al mismo tiempo. Algunas de esas razones —por ejemplo, el culto al Sol que contribuyó a que Kepler se convirtiera en partidario de Copérnico— se encuentran enteramente fuera de la esfera aparente de la ciencia. Otras pueden depender de idiosincrasias autobiográficas y personales. Incluso la nacionalidad o la reputación previa del innovador y de sus maestros pueden a veces desempeñar un papel importante».

(T. S. KUHN, La estructura de las revoluciones científicas, XII. Trad. A. Contín. F.C.E., Madrid, 1982, p. 237).