No hay especies o entidades universales, sino sólo individuos, pues éstos son las únicas realidades que se perciben por lo sentidos

«Pero la especies no son nada o, todo lo más, una cierta fantasía. Sólo los individuos existen, sólo ellos son percibidos, solamente de ellos ha de haber ciencia y de ellos debe ser obtenida. De no ser así, muéstrame en la naturaleza esos universales tuyos. Me los presentarás en las realidades particulares mismas. Pero no veo nada universal en ellas: todas son particulares. ¡Y qué gran variedad se observa en éstas! ¡Impresionante!».
(F. SÁNCHEZ, Que nada se sabe, cap. 3. Introducción. Espasa Calpe, Madrid, 1991, p.92).